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Muchos de los niños que asisten a los programas extracurriculares de Cadaniño en Guatemala provienen de familias en situación de pobreza. Sus condiciones de vida en el hogar son desafiantes. La falta de recursos, la nutrición limitada, la inseguridad y la inestabilidad familiar crean un entorno donde aprender se vuelve difícil.
A estos desafíos se suman los recursos educativos limitados del sistema público en un país en desarrollo como Guatemala.
Muchos estudiantes asisten a aulas sobrepobladas y mal equipadas, con maestros abrumados. Cuando hay más de 50 alumnos en un espacio caluroso y lleno, gran parte del esfuerzo del maestro se enfoca en mantener el orden.
Por lo general, la metodología educativa es muy mecánica: los maestros copian el contenido del libro de texto en el pizarrón, los estudiantes lo copian en sus cuadernos, lo memorizan y luego presentan un examen.
Con frecuencia, los estudiantes aprenden información, pero no saben qué hacer con ella.
Además, muchos de los padres de nuestros estudiantes no terminaron la escuela, lo que crea una situación donde los niños no tienen apoyo en casa cuando enfrentan dificultades académicas.
En Cadaniño, nuestra misión no es replicar ni reemplazar lo que las escuelas hacen, ni tampoco quitarles la responsabilidad a los padres. Es acompañarlos y apoyarlos en las áreas en las que tienen dificultades.
Nuestro programa extracurricular solo puede enfocarse en un número limitado de aspectos. Los estudiantes reciben una comida nutritiva para apoyar su desarrollo físico, asisten a una clase bíblica que fortalece su crecimiento espiritual y toman clases de computación para desarrollar habilidades técnicas. También reciben apoyo educativo con tutorías en lectura, escritura y matemáticas.
Pero con solo una hora por clase, debemos ser estratégicos en cómo usamos nuestro tiempo. Para nuestro equipo limitado de maestros, no es viable cubrir cada aspecto en el que los estudiantes están fallando en la escuela.
Por eso, hemos desarrollado un enfoque que fomenta el pensamiento crítico. No basta con darles información a los niños; debemos enseñarles cómo usarla.
STEM
Enseñamos a los estudiantes sobre robótica, electrónica e ingeniería. Usamos kits de construcción con instrucciones detalladas que deben seguirse con precisión para que funcionen. Esto ha mejorado enormemente su capacidad de atención al detalle, resolución de problemas y trabajo en equipo, despertando su interés en áreas técnicas.
Lectura
Desde el inicio de la pandemia, cuando lanzamos nuestro programa de lectura, nuestros estudiantes han leído miles de libros. Por diversas razones, Guatemala no es un país con una cultura de lectura, y la pobreza en la población a la que servimos agrava esta realidad.
Los maestros de las escuelas públicas no asignan libros para leer, los libros son costosos y no hay bibliotecas públicas. Al principio, motivar a los estudiantes a leer fue un desafío, pero gracias a la efectividad de nuestro programa, han logrado grandes avances.
Nuestros maestros comienzan con cuentos cortos y pruebas de comprensión lectora, luego avanzan a la lectura de libros completos y la elaboración de reportes. No solo han desarrollado un amor por la lectura, sino que también han mejorado sus habilidades en lenguaje, lo que ha llevado a un mayor éxito escolar.
Juegos educativos
La contratación de más personal nos ha permitido incorporar juegos de mesa en el aprendizaje. Los juegos de mesa son poco comunes en nuestra cultura, pero ofrecen enormes beneficios y un alto valor educativo.
Comenzamos con Rummy-o, un juego de números rápido y fácil de aprender, y los estudiantes han progresado hasta jugar ajedrez. A través de esto, están desarrollando concentración, pensamiento crítico y lógico, juicio, creatividad y resolución de problemas.
Además, los juegos enseñan habilidades sociales, inteligencia emocional y cooperación. Los niños aprenden inconscientemente las “reglas” de la vida: orden y disciplina, esperar su turno, ser un buen ganador y entender que a veces se pierde, y eso está bien.
Artes
Nuestros maestros buscan estimular la creatividad de los estudiantes. Actividades como elaborar manualidades para aprender las tablas de multiplicar han hecho que el proceso sea divertido.
Trabajar con ellos en la preparación de obras de teatro ha mejorado su lectura, vocabulario, memorización y habilidades para hablar en público.
El arte fomenta la creatividad, fortalece las conexiones neuronales, mejora la resolución de problemas y ayuda a los niños a procesar el mundo que los rodea, impactando su desarrollo social y emocional. En definitiva, hace que el aprendizaje sea divertido.
Fomentar la confianza
Los niños que viven en pobreza suelen luchar con una baja autoestima, lo que aumenta el riesgo de enfermedades mentales, suicidio o bajo rendimiento académico.
Al identificar las áreas donde un estudiante necesita mejorar y ayudarlo a tener éxito en algo con lo que estaba luchando, le damos una “victoria”. Comienzan a verse a sí mismos con valor, creen en su capacidad y se atreven a intentar nuevas cosas.
Lo hermoso de la confianza es que es transferible. Cuando un niño descubre que puede hacer algo que pensaba que no podía, esto genera un efecto positivo en otras áreas de su aprendizaje.
Criar niños en un ambiente seguro y estable facilita su aprendizaje. Estudios han demostrado que los niños con relaciones seguras en la primera infancia obtienen mejores resultados en pruebas de pensamiento crítico hasta los 17 años.
Dado que solo tenemos una hora al día para enfocarnos en la educación, buscamos maneras de hacer que el aprendizaje sea divertido. No solo damos información; enseñamos que hay múltiples formas de aprender, descubrir y desarrollar sus intereses.
Como resultado, el año pasado el 21% de nuestros estudiantes logró estar en el cuadro de honor de sus escuelas. Esto demuestra que, aunque el tiempo que pasamos con ellos es limitado, nuestro impacto no lo es.
Brindamos a los niños vulnerables un lugar donde se sienten seguros, protegidos y amados. Creamos un ambiente que los motiva a descubrir los dones y habilidades que Dios les ha dado y a usarlos al máximo para su gloria.